Finlandia | Días 1 y 2 – Helsinki: Comiendo Helandos a -10ºC

Jueves. 1 de Febrero de 2018. 12:30PM. Estación de Sants. Barcelona. Maleta en mano y chaqueta de esquí preparada. Rumbo: el Polo Norte.

Aunque no sabría si considerarlo como tal, el primer día de nuestro viaje a Finlandia empezó relativamente tarde. Nos encontramos a medio día en la estación de Sants y enseguida pusimos rumbo al Aeropuerto de Barcelona.

Nuestro avión con Norweigian salía a las 14:40 desde la Terminal 2 del aeropuerto. Pasados los controles rutinarios nos sentamos a esperar que publicaran nuestra puerta para poner rumbo a Helsinki.

Read more

Información Útil | Myanmar: ¿Qué ver y dónde dormir en Bagan?

Con los globos aerostáticos y las cúpulas de las pagodas al amanecer, Bagan es el mito del sudeste asiático, la perla de Myanmar, el sueño de muchos viajeros… Y, para mí, no era diferente. Desde que supe que iba a pisar Myanmar ¡estuve súper emocionada con la idea de visitar Bagan!

Quizá fueron las ganas y la emoción contenida durante tanto tiempo o quizá fue todo el tema de las tasas turísticas hiperdesproporcionadas que pone el gobierno de Myanmar (de las que os hablo más abajo)… aún no sé exactamente qué me pasó pero, aunque definitivamente no fue una decepción, Bagan no me emocionó tanto como yo me había imaginado. 😦

Así que, aunque sea difícil, os recomiendo que no lo idealicéis y os dejéis sorprender por su belleza…

Read more

Portugal | Días 4 & 5 – Lisboa: Días Lluviosos en el Camino

Hay ciudades que duelen; en las que el recuerdo de las sensaciones que viviste te apaga incluso después de terminar el viaje. Para mí, Lisboa fue una de esas. Si Porto había sido un subidón constante de dopamina, en Lisboa me faltó algo.

Si había algo que me había hecho dudar durante la planificación del viaje era tener todas las noches reservadas con antelación o no, ya que eso me privaría de cierta “libertad” a la hora de explorar. Al ser mi primer viaje en solitario me decidí por despejar incóginitas y las reservé. Craso error. 

A pesar de tener ganas de conocer Lisboa, Porto me hizo sentir libre y agusto. Al poco de llegar ya me sentía completamente integrada en la ciudad, como si fuera mía. Conecté. No quería irme de Porto y me hubiera quedado más tiempo… de no haber tenido las noches de hotel reservadas y pagadas. No es difícil imaginar pues que cuando llegué a Lisboa en aquel tren tuve una mezcla de sentimientos.

A la mañana siguiente empezó disfrutando de un delicioso desayuno pero empeoró a medida que avanzó el día. La lluvia estuvo presente gran parte del día, impidiéndome explorar la ciudad y haciendo más profundas mis emociones y pensamientos. Me di cuenta de que, por primera vez después de mi gran viaje por el sudeste asiático, sólo iba a estar de viaje durante cinco días. Cinco días en los que te puede llover o puedes estar cansada, pero cinco días. No existe tiempo para vivir de viaje y ahí llegué a la conclusión de que eso era lo que me faltaba. Tiempo para vivir viajando.

Esta revelación fue reconfortante y debastadora al mismo tiempo. Reconfortante porque por fin me di cuenta de qué quería hacer con mi vida, pero debastadora al ser consciente de que no podría volver hacerlo (almenos no en un largo tiempo).

Al final del día, después de mucho pensar y trabajar un poco en mis cosas, mi amigo Andreas (un chico alemán viajando por Europa que conocí en el hostal) y yo decidimos aprovechar que la lluvia nos daba una tregua y salir a descubrir la ciudad.

Paseamos durante más de una hora, desde nuestro hostel (en la zona de Marquês De Pombal) hasta señorial la Plaza del Comercio. Por el camino nos encontramos con el Arco Da Rua Augusta y vimos a los turistas subir en el Elevador de Santa Justa.

Desde la plaza continuamos hasta cerca del restaurante K Urban Beach, en dirección al Puente 25 de Abril, y después deshicimos el camino. La sensación sobre aquel día perdido mejoraron tras aquel paseo, ya que al fin había conseguido salir del hostal. Cuando volvimos y cenamos sólo pude irme a la cama deseando que el tiempo mejorara al día siguiente.

Mi segundo y último día en Lisboa empezó mucho más soleado que el primero y tuve la sensación de que sería un día genial para explorar la ciudad en solitario, así que decidí hacerlo así.

Aunque me no me puede gustar más conocer las ciudades andando, decidí coger el metro para ahorrarme algo de tiempo e ir de mi hostal hasta la Praça do Comércio, donde había estado la noche anterior.

De día y con sus pórticos, la plaza me gustó aún más y me recordó a la Plaza Mayor de Madrid. Su elegancia y sus edificios cubiertos de ese tono amarillo precioso hicieron que se convirtiera en uno de mis lugares favoritos de la ciudad.

IMG_7406

Desde allí me acerqué caminando hasta la catedral de la ciudad. Su arquitectura, interior y exterior, es interesante aunque lo mejor es su ubicación, rodeada de callejuelas estrechas y recubiertas de bonitos azulejos. Desde la catedral obtuve la impresión de Lisboa que había andado buscando y que había conseguido en Porto, su belleza natural y sin filtros.

Después de esta parada en el camino, continué hasta la zona del Castillo de San Jorge. Aunque decidí no entrar al castillo, porque encontré la entrada bastante cara y poque me hubiera ocupado mucho más tiempo del que tenía disponible. Aun así, las callejuelas que rodean al castillo son muy pintorescas y se puede pasear relajadamente por ellas, lejos de la multitud de turistas.

IMG_7451

Seguí mi camino hasta encontrar la calle Santa Luzia, donde me topé con el Miradouro de Santa Luzia cuando iba camino de Largo Postas do Sol para luego perderme por el barrio de Alfama.

IMG_7558

IMG_7567

IMG_7520

Hacia la hora de comer la lluvia volvió y, como no sabía si volvía para quedarse, decidí acercarme de nuevo a mi hostel para aprovechar y hacerme la comida mientras el tiempo no mejoraba.

Justo antes del atardecer dejó de llover así que me dirigí a la zona de Chiado, donde aún no había estado y subí hasta el famoso Mirador de São Pedro de Alcântara, donde disfruté de las vistas de la puesta de sol con la ciudad a mis pies y las vistas del Castillo de San Jorge en el horizonte.

IMG_2058

Antes de que anocheciera totalmente me dediqué a perderme por las calles, llegando a algunas iglesias bastante destacables como: la Igreja de São Roque,  la Igreja Da Nossa Senhora Encarnação o la Igreja do Loreto (éstas dos últimas bastante cerca de la Plaza de Luis Camões).

Aprovechando los últimos rayos de sol me dirigí, a toda prisa, al Miradouro de Santa Caterina. Las vistas desde el lugar eran espectaculares, pero el ambiente no acompañaba (almenos no para mi gusto). El mirador estaba lleno de gente, el ruido de la gente hablando, chillando y escuchando música no te dejaba contemplar las vistas en paz y el olor a marihuana echaba para atrás. Quizá en otro momento del día hubiera sido mejor, pero no pude comprobarlo.

INFO ÚTIL:

Podéis ver una lista completa de los Miradouros de Lisboa en este enlace.

IMG_7542
Si quieres ver más fotos de mis viajes,  sígueme en Instagram!